D.30.1. Cosas que parecen otras

En aquel tiempo, las cosas se confundían, los tríos se reunían en islas para dominar su mundo. En un principio fué Aznar, Blair y Bush, ahora Catro, Morales y Chavez pretenden cambiar el mundo. Que Dios nos proteja.
Herodoto nació en Halicarnaso, yo no. Herodoto fué testigo de las guerras médicas, yo no. Herodoto murió hace mucho tiempo, yo no. Al margen de todo eso Herodoto y yo no nos parecemos en nada.


En aquel tiempo, los acontecimientos se calificaban por ellos mismos. Algunos Senadores preferían el fútbol a prestar la debida atención a su trabajo. Daba igual las leyes estaban preparadas para que alguien que perdía una votación pudiera ganarla después.
Era curioso el afán por remover el pasado y recordar memorias históricas en las cuales hacía poco más de cincuenta años todos perdieron algo. Valga el reconocimiento que los que estuvieron callados a la fuerza quieran hablar ahora, pero esta gente es más inteligente y mayor, prefiere estar callado y olvidar algo que no les gusta.
Eran tiempos en los que el Imperio del Bien contrataba inmigrantes para el trabajo sucio y luego no quería reconocerles sus derechos. Estos con su bandera censurada y con el himno del Imperio debidamente traducido se habían convertido en el ojo del huracan y pronto se verían las consecuencia. Era cierto que antes habían acatado el idioma y la constitución del Imperio pero la sangre tira y probablemente perderían la batalla.
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